Con aumento de construcción de edificios, se crean nuevos
focos de corrupción
Antiguamente los edificios en Chile no disponían de espacios para estacionar los autos de las visitas. Hoy en cambio, todos cuentan con un gran número de ellos, lo que ha originado una instancia para que los mayordomos y conserjes obtengan, ilícitamente, buenas ganancias.

Con el crecimiento de Chile en las últimas décadas el factor económico ha sido el pilar fundamental para que ese crecimiento se vea reflejado especialmente en el sector inmobiliario, que es el que le ha cambiado la cara a la capital.
En Santiago cada día se ven nuevos barrios en distintas zonas, los que se han ido expandiendo hacia los cerros y la periferia de la ciudad y en los barrios más tradicionales, los edificios en altura proliferan de una manera alarmante.
Hoy día es fácil encontrar grandes construcciones de 15 ó 20 pisos o más, cuyo número de departamentos puede ser cercano a 50 ó 100, e incluso mayor que esa cantidad también, especialmente en comunas como Las Condes o Vitacura.
Es una carrera que no para y uno se pregunta si existe el poder adquisitivo para abarcar tamaña magnitud de viviendas, cuya respuesta es afirmativa, porque los resultados demuestran que todo se vende. No hay noticias de empresas constructoras que hayan quebrado porque fue un mal negocio y no vendieron. Podría haber otras razones, pero no la falta de venta.
Es así como nos encontramos con un amplio nicho que da empleo a conserjes, mayordomos y administradores.
Se está haciendo usual encontrarse con ex oficiales de las Fuerzas Armadas que han decido trabajar como administradores de edificios, luego de jubilar, considerando que han tenido la experiencia de dirigir personal y, muchos de ellos, administrar recursos financieros. Al parecer, y en términos generales, éstos son honestos, disciplinados y autoritarios y, por lo tanto, las cosas funcionan como reloj.
Luego nos encontramos con los famosos conserjes y mayordomos, quienes saben todo el teje y maneje del inmueble y que, en muchos casos, se creen dueños de los edificios.
Y aquí comienzan los problemas. No faltan los inescrupulosos que al sentirse con poder y con las riendas en la mano, son capaces de obtener, ilícitamente, recursos adicionales de manera corrupta al arrendar los estacionamientos de visita que le pertenecen a los propietarios del edificio y guardarse la platita en sus bolsillos.
En relación a este caso, consultamos al abogado Ignacio Rivera, quien nos comentó que para que estos delitos no queden impunes, se debe hacer la denuncia en el Juzgado de Policía Local de la comuna y presentar las pruebas y testigos, aunque es difícil de comprobar este ilícito, dependiendo de quién haya sido la persona a la que se le arrendaba. Si es una persona que no estaba en conocimiento de la ilegalidad, es decir, si no tenía ningún vínculo con el mayordomo es más fácil, porque éste puede testificar en su contra.
La imputación de la pena, dijo el abogado, puede ser una multa entre una y cuatro unidades tributarias mensuales.
La Ley de Copropiedad Nº 19.537 establece claramente que está prohibido el arriendo de los estacionamientos de visita.
Por otro lado, la Junta de Vigilancia o Comité de Administración tiene un papel importante al momento de supervisar que todo funcione en orden.
Por esta razón, decidimos conversar con la presidenta del Comité de Administración del Edificio El Volcán de Manquehue, Carolina Tálmes, ubicado en la calle Presidente Riesco 5373 en la comuna de Las Condes, lugar donde se descubrió el arriendo de estacionamientos de visita.
Tálmes asegura que no fue fácil descubrir esta irregularidad, cuando tuvieron las sospechas les llevó hacer un seguimiento por mucho tiempo. "Teníamos una administración que no era confiable, por lo tanto los empleados que ellos designaban tampoco lo eran"
"Primero veíamos que los estacionamientos de visita pasaban bastante ocupados y algunos por muchas horas o todo el día e, incluso, todos los días, y cuando llegaban visitas reales no tenían dónde estacionar".
"Luego decidimos esperar hasta que el dueño llegara y así fue como lo descubrimos. Al parecer era un muy buen negocio, cobraban $3.000 diarios por estacionamiento".
Carolina Tálmez declara que los mayordomos se sentían amparados en cierta forma por el administrador que también cometía irregularidades, por lo tanto, para ellos todo era más fácil.
Agrega la presidenta del comité que el mayordomo y demás empleados se coludían con los arrendatarios que infringían las reglas de convivencia del edificio, como por ejemplo emitir ruidos molestos a altas horas de la noche, por lo tanto, si un vecino llamaba a Carabineros, éstos nunca podían detectarlos.
Para solucionar el problema en El Mirador del Volcán de Manquehue tuvieron que tomar medidas drásticas como cambiar al 90% de los empleados que trabajaban y también al administrador.
Tálmes declara que para poder concretar los cambios primero tuvieron que asegurarse de tener mayoría de votos de propietarios que estuvieran de acuerdo con ellos, luego en la asamblea anual del edificio, denunciaron las irregularidades y decidieron poner término a los contratos y no recurrir a la justicia.
TERMINÓ LA INOCENCIA DE LA TERCERA EDAD
Estamos bombardeados de corrupción en muchos ámbitos de la vida y, en muchas ocasiones, por no afectar las relaciones a través de la desconfianza, la gente cae sucesivamente.
Así sucedió en un condominio de departamentos ubicado en el sector oriente de la capital. Como un acto corrupto, que va más allá que los relatados en líneas anteriores, los conserjes más vivos –o, mejor dicho, mal intencionados- se percataron de que en el recinto vivía mucha gente de edad avanzada que, en su mayoría no usaba auto.
El contexto de este hecho sucedió en la comuna de Vitacura, específicamente a la altura del número 4 mil 500. El recinto tiene áreas verdes y, pocos estacionamientos de visita, pero sí cada departamento tiene su propio lugar, resguardado por las rejas que limitan la zona habitacional.
¿Qué sucedió aquí?...Los conserjes –coludidos con el administrador- decidieron arrendar los estacionamientos que los residentes mayores ya no usaban. Claro, ya no estaban en condiciones de manejar y, sumado a esto, en algunos departamentos habían llegado personas jóvenes que tenían más de un auto.
En resumen, los conserjes recibían $40.000 mensuales por cada cupo de estacionamiento que alquilaban a residentes del mismo lugar, pero obviamente sin avisarle a los propietarios originales de los mismos.
Los señores y señoras de la tercera edad, pensaban que sus vecinos les usaban su espacio y, como gente confiada e ingenua, nunca creyeron que alguien estaba ganando plata a través de un bien de ellos. Así que nadie hacía nada, porque nadie veía nada extraño.
En el momento más rentable, para los conserjes, llegaron a arrendar 8 lugares para estacionar, lo que se tradujo en 320 mil pesos al mes. Esta suma de dinero se repartió entre tres o cuatro funcionarios, que eran los que más tiempo pasaban trabajando en el lugar y quienes obviamente guardaron el secreto con llave.
Este negocio sucio duró, más o menos, tres meses, ya que un arrendador se dio cuenta de que era extraño que le pagara a la administración del condominio por el uso de un estacionamiento que, en teoría, era de cada propietario.
Así terminó todo. Los afectados supieron a través de una carta que llegó de parte de la junta de vecinos, la que solicitó –previo acuerdo- que el administrador fuera destituido de su cargo, junto a todos los conserjes involucrados.
Con respecto al dinero, los residentes tocados por la corrupción no pidieron nada, sólo que se fueran quienes les habían engañado.
Para tener mayores antecedentes, conversamos con el Teniente de Carabineros Manuel Rojo, quien está a cargo de la Comisaría Nº 17 de Las Condes.
"En esta unidad no tenemos antecedentes por denuncias que hayan sido causadas por arriendos de estacionamientos, aunque sí son frecuentes los reclamos por ruidos molestos, especialmente los fines de semana. El promedio fluctúa entre 5 a 8 denuncias mensuales", afirmó el Teniente.
En el mismo ámbito, el Teniente Rojo afirmó que en caso de sorprender a un vecino emitiendo ruidos molestos, Carabineros está facultado para cursar un parte, quedando el infractor citado al Juzgado de Policía Local, entidad que le aplicará una multa.
SE AMPLÍAN LOS CASOS
Grave también es el caso ocurrido en un edificio del sector de Providencia con Carlos Antúnez, donde se descubrió un tiempo atrás que el conserje arrendaba estacionamientos de propietarios que no tenían auto.
Raúl Roa, administrador del inmueble, manifiesta que al ser detectada la falta, se le solicitó la renuncia en forma inmediata al mayordomo, por lo tanto, acordaron con el Comité de Vigilancia, prescindir de tener que entablar una demanda.
En este oscuro escenario, pocos deseos quedan de tomar la decisión de adquirir un departamento, cuya mayor ventaja siempre ha sido la seguridad que tienen en relación a las casas, pero al parecer este atributo ha comenzado a esfumarse.
Pero, ¿falta valentía por parte de los propietarios para hacer las denuncias en los juzgados? ¿Por qué todos deciden despedir a los conserjes y no darles una sanción mayor? Son preguntas cuyas respuestas quedan para la reflexión.
Con un mayor control, honestidad y transparencia por parte de los administradores, estos delitos deberían disminuir y, cuando se presenten, no dudar en tomar las medidas pertinentes con tal de detenerlos y sancionarlos como corresponde.
De esta forma, será más fácil promocionar la venta de departamentos y asegurar la tranquilidad y paz que toda persona anhela al comprar una propiedad, sobre todo cuando se vive en comunidad.
María Cecilia Piderit B.
Carolina Fernández
Carolina Pinto
Daniela Silva